¿Te ha ocurrido alguna vez que por un ataque de tos o de risa, por un estornudo o un esfuerzo repentino se te haya escapado un poco de orina?
Tranquila, le puede pasar a cualquiera. De hecho, le pasa a 1 de cada 4 mujeres de todas las edades. Pero vamos a empezar este post por el final, ya que es un final feliz: ¡tiene solución, y en ocasiones sin necesidad de cirugía!
Lo primero es acudir a tu especialista, un médico urólogo que identifique si tienes incontinencia urinaria, y de qué tipo, pues dependiendo del tipo así serán las soluciones que te proponga para resolverla.
Existen varios tipos de incontinencia y múltiples soluciones para cada tipo.
- Incontinencia genuina de esfuerzo: aparece al debilitarse el suelo pélvico, una estructura formada por músculos y ligamentos, que se encarga de mantener en posición correcta y en suspensión los órganos pélvicos. ¿Y por qué se debilita esta estructura? Por varias razones: partos, menopausia, deportes de impacto, malos hábitos, obesidad etc.En la incontinencia genuina, el escape siempre va acompañado de algún esfuerzo (tos, estornudos, ejercicios físicos, levantar algún peso, etc.). Y las pérdidas que produce pueden ser de unas pocas gotas, o de escapes más abundantes y, por tanto, incómodos y estresantes para quien los padece. Los pequeños y medianos escapes se corrigen con ejercicios que fortalezcan ese suelo pélvico debilitado, devolviéndole su función de sostén. Estos ejercicios pueden ir acompañados de técnicas de biofeedback mediante las cuales se aprende a identificar esos músculos y a realizar los ejercicios de forma conveniente mediante refuerzo positivo. También son de utilidad las técnicas de modificación de conductas que incrementan este problema.En casos de mayor magnitud contamos con la cirugía, técnicas mínimamente invasivas que permiten la colocación de un “cabestrillo” bajo la uretra, corrigiendo así el ángulo de la misma y devolviendo a la paciente su capacidad de control urinario.
- Incontinencia por urgencia: este segundo tipo provoca la pérdida involuntaria de orina acompañada de un deseo imperioso y urgente de miccionar. ¿Por qué se produce? A veces por trastornos neurológicos, otras por obstrucción, infecciones o tumores en la vejiga.
También puede producirse por una contracción no deseada durante el llenado vesical, que provoca la urgencia por orinar e incluso la incontinencia.
Se suele tratar con fármacos que inhiben este tipo de contracciones, o con neuroestimuladores. En los últimos años también se han utilizado con éxito inyecciones de toxina botulínica.
Incontinencia mixta. Estos casos combinan las dos circunstancias anteriores: existe una debilidad del suelo pélvico y a la vez un trastorno en la vejiga que provoca contracciones no deseadas. El tratamiento se centra en corregir ambos problemas para alcanzar una solución satisfactoria.
Si tienes un problema de incontinencia urinaria, sea del tipo que sea, no permitas que limite tu vida. Debes saber que tiene solución, y que en nuestro centro contamos con los medios para facilitártela.