

En España se calcula que hay entre 34.000 y 35.000 personas con síndrome de Down que, lejos de ser una enfermedad, es un síndrome producido por la presencia de un cromosoma extra donde únicamente debería haber dos cromosomas (por eso también se le llama trisomía). Desde hace años se intenta que, desde pequeños, los niños con síndrome de Down puedan vivir integrados en su comunidad y con el tiempo lleguen a ser personas independientes.
Y es ahí donde la urología puede ayudarles, sobre todo a raíz del artículo publicado en Pediatrics International en el que sus autores estudian acerca del primer estudio que se concentra en las posibles alteraciones miccionales en el síndrome de Down. Ya conocemos que los individuos con síndrome de Down tienen, en el ámbito urológico, mayor riesgo de malformaciones urinarias, desde renales hasta genitales, sin embargo, hasta la fecha, las repercusiones en el orinar que conllevan las alteraciones anatómicas o funcionales propias del niño con síndrome de Down no habían sido estudiadas con profundidad.
Pues bien, en este estudio evaluaron a 55 individuos con síndrome de Down (27 niños y 28 niñas) entre 5 y 15 años con valoración médica de pediatra y urólogo junto con analítica de orina, ecografía y estudio del flujo urinario. A su vez, para grupo control, se reclutaron niños sin síndrome de Down comparables en edad y sexo como grupo control a los que se les realizaron las mismas pruebas.
Los investigadores observaron que el grupo con síndrome de Down tenía más alteraciones miccionales, que se manifestaban de forma tan variada como alta o baja frecuencia de necesidad de orinar, incontinencia de orina, necesidad de pañales en ocasiones y alteraciones en la sensación de deseo miccional. También se observó mayor frecuencia de infección de orina en los análisis. La ecografía demostró una tendencia al vaciamiento incompleto de la vejiga tras orinar y a cierto acúmulo de orina en los riñones. Así mismo, los estudios del flujo urinario mostraron más alteraciones del patrón de normalidad en el grupo de Down frente al grupo de niños no Down.
Se trata de un estudio original en su objetivo, sencillo en el planteamiento y valioso en los resultados, que demuestra claramente lo que hasta ahora solo se sospechaba. Las investigaciones clínicas de estas características son las que marcan nuevas tendencias y en este sentido, tras este estudio, desde nuestro Centro podemos recomendar que los individuos con síndrome de Down tengan una valoración urológica inicial al nacimiento y un seguimiento periódico, de cara a favorecer su futura independencia e integración en la vida social.
Referencia:
Assessment of lower urinary tract function in children with Down syndrome. Pediatr Int. 2014 Dec; 56(6): 902–908.
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